jueves, 31 de enero de 2013


Antón Chéjov

Antón Pávlovich Chéjov fue un médico, escritor y dramaturgo ruso.
Encuadrable en la corriente naturalista, fue maestro del relato corto, siendo considerado como uno de los más importantes escritores de cuentos de la historia de la literatura. Como dramaturgo escribió cuatro obras, y sus relatos cortos han sido aclamados por escritores y crítica.Chéjov compaginó su carrera literaria con la medicina; en una de sus cartas escribió al respecto:
La medicina es mi esposa legal; la literatura, sólo mi amante.
Dejó de escribir obras teatrales después de la mala acogida que tuvo su obra La gaviota en el año 1896 en el estatal (imperial) Teatro Alexandrinski de San Petersburgo. Sin embargo, esta misma obra tuvo un gran éxito en el año 1898, interpretada por la compañía Teatro del Arte de Moscú de Konstantín Stanislavski, interpretando también Tío Vania, Las tres hermanas y El jardín de los cerezos.
Al principio Chéjov escribía simplemente por razones económicas, pero su ambición artística creció, introduciendo innovaciones que han influido en la evolución de los relatos cortos.Su originalidad consiste en el uso de la técnica del monólogo, adoptada más tarde por James Joyce y otros escritores del modernismo anglosajón, además del rechazo de la finalidad moral presente en la estructura de las obras tradicionales.No le preocupaban las dificultades que esto planteaba al lector, porque consideraba que el papel del artista es realizar preguntas, no responderlas.

Chéjov nació en Taganrog, el puerto principal del Mar de Azov. Era el tercero de seis hermanos. Su padre, Pável Yegórovich Chéjov, director del coro de la parroquia y devoto cristiano ortodoxo, les impartió una disciplina estricta y muy religiosa, que a veces adquiría rasgos despóticos. Ese es uno de los motivos por los que Chéjov siempre fue un amante de la libertad y de la independencia. La madre de Chéjov, Yevguéniya, era una gran cuentacuentos,y entretenía a sus hijos con historias de sus viajes junto a su padre (un comerciante de telas) por toda Rusia.
Chéjov se hizo médico en 1884 pero siguió escribiendo para diferentes semanarios. En 1885 comenzó a colaborar con la Peterbúrgskaya gazeta con artículos más elaborados que los que había redactado hasta entonces. En diciembre de ese mismo año, fue invitado a colaborar en uno de los periódicos más respetados de San Petersburgo, el Nóvoye Vremia (Tiempo Nuevo). En 1886 Chéjov se había convertido ya en un escritor de renombre. Ese mismo año publicó su primer libro de relatos, Cuentos de Melpómene; al año siguiente ganó el Premio Pushkin gracias a la colección de relatos cortos Al anochecer.
En 1887 a causa de una debilitación de su salud (primeros síntomas de la tuberculosis que acabaría con su vida) Chéjov viajó hasta Ucrania. A su regreso se estrenó su obra La Gaviota, un éxito que interpretó la compañía del Teatro de Arte de Moscú, tras una primera interpretación absolutamente desastrosa en el estatal (imperial) Teatro Alexandrinski de San Petersburgo un año antes. El éxito que cosechó fue debido en gran medida a la compañía del Teatro de Arte de Moscú, anteriormente citada, que dirigida por Konstantín Stanislavski había visto la necesidad de crear un nuevo medio artístico basado en la naturalidad del actor para expresar de manera adecuada las tribulaciones y los sentimientos de los personajes de Chéjov.
Antón Pávlovich escribió tres obras más para esta compañía: Tío Vania (1897), Las Tres Hermanas (1901) y El Jardín de los Cerezos (1904), todas ellas de gran éxito. En 1901 contrajo matrimonio con Olga Leonárdovna Knipper, una actriz que había actuado en sus obras.
Sinopsis del libro Chéjov define a "La gaviota" como una comedia que trata sobre lo que hace la gente en el campo durante unas vacaciones de verano.
Con los personajes de esta obra Chéjov sólo quería demostrarle a la gente cuan patética y miserable era su vida, quizá porque se trata de personajes que no aprenden de sus experiencias de vida, son seres que odian su presente, añoran su pasado y temen el futuro, permanentemente insatisfechos y sin hacerse responsables de su propia existencia, lo que los hace infelices, y es precisamente en esa pasividad donde Chéjov centra su crítica.
Tanto el título como el argumento suponen un canto a la libertad, a la búsqueda de la felicidad, al ansia de ver realizados nuestros sueños a pesar de las dificultades: es poder conseguir algún día "volar libremente" como una gaviota marcando nuestro propio rumbo.







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